¡Aquí estoy otra vez y con la segunda parte del post!
Tras la visita a San Sebastian, la siguiente parada, muy breve, antes de llegar a Andorra (viaje eterno) fue Hondarriba. Un pueblo pequeñito muy muy bonito, considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Y yo, sinceramente, doy fe de ello. Super auténtico.

El Principado de Andorra fue más un lugar de paso antes de llegar a Barcelona. Nos quedamos solo una noche y nos dio tiempo para recorrernos todas las calles de esta pequeña ciudad y subir y bajar mil veces la más comercial de todas. En cuanto al tiempo se notaba bastante que estábamos a más de mil metros de altura. Refrescaba bastante. La ciudad está muy enfocada al turismo de nieve y de compras, los alrededores son preciosos pero como ciudad, en mi opinión, tampoco tiene mucho.
Barcelona. Por fin llegó mi esperadísimo día. A pesar de vivir cerca de esta ciudad jamás había estado y tenía muchísimas ganas. Llegamos por la tarde y la verdad es que el cansancio era real y decidimos andar algunas calles cerca del hotel y cenar cerca. Preferimos reservarnos para el siguiente día. Lo comenzamos con una visita a Montserrat. A pesar de haber bastante niebla (la cual luego fue desapareciendo) valió muchísimo la pena por las vistas y por el espectacular Monasterio. La verdad es que me quedé con las ganas de subir al funicular, pero queda anotado para la próxima vez.









En cuanto a Barcelona me gustó muchísimo. Estuvimos cuatro días, aunque solo dos de ellos fueron días enteros. El primero, tal y como he dicho antes, decidimos recorrernos las calles cercanas al hotel y situarnos un poquito en la ciudad. Al día siguiente, tras llegar de Montserrat (y como que hacía bastante mal tiempo) optamos por ir al centro comercial de La Maquinista para hartarnos a ver tiendas y comprar alguna que otra cosita. Y, como era de esperar, cayó alguna que otra jajaja.
El tercer día amaneció mucho más despejado y el sol esta vez sí que se dejaba ver. Aprovechamos para recorrernos las infinitas calles de Barcelona, las Ramblas, el Paseo de Gracia... Comimos en un lugar muy muy bonito llamado
El Nacional , antiguamente un parking de coches, que fue transformado en una especie de restaurante en donde encuentras una gran variedad de espacios para comer. El sitio, sin duda, es una maravilla. Hicimos una pequeña visita a la Catedral, pasamos la tarde al sol en la Rambla de Mar e incluso tuve tiempo para ver a una gran amiga en Plaza Cataluña. En Barcelona la verdad es que ni pensé en la cámara, disfrutaba tanto de sus calles, de sus cafés, restaurantes, puestecitos... que ni caí en la cuenta de que llevaba una cámara conmigo.
Finalmente la mañana del cuarto día fuimos al Park Güell, con la mala suerte de que todas las entradas estaban vendidas hasta las dos de la tarde. Por tanto solo pudimos ver el resto del parque (muy bonito), ya que nuestro vuelo salía a las tres.
La verdad es que ha sido un viaje increíble, que he disfrutado muchísimo y entré en una pequeña depresión post-viaje nada más llegar al aeropuerto de Barcelona jajaja. Ambos posts no tienen tantas fotos como a mi me gustaría, ni enseño la mitad de la mitad de lo que vimos. Pero, tal y como he dicho antes, ha sido un viaje que disfruté tanto que muchas veces no andaba pendiente de la cámara sino de asegurarme bien de que lo que veía quedase bien impreso en mi memoria y lo disfrutara al máximo.
¡Espero que os hayan gustado estas dos entradas y nos vemos el próximo día!
¡Un beso enorme!